domingo, 18 de junio de 2017

Ma. Isabel Huerta P. Chavelita

Chavelita nos cuenta donde y con quien realizo sus primeros estudios:

Algunos de sus Recuerdos:

Mis estudios de primaria los realice en la Esc. Josefa Ortiz de Domínguez en el año de 1932, en aquel entonces estaba ubicada en lo que es ahorita el curato y recuerdo que mis maestras fueron:
1º. María Luisa Montenegro
2º. Catalina Mata R.
3º. Grafira Vázquez
4º. Carlota Aguilar
5º. Carmen Rivera
6º. Rosa Mata R.
Como dato la profesora Rosa Mata murió en un accidente en Tulancingo junto con su hermano el Dr. Mata y el chofer que era un hermano de Don Isidro Domínguez y fue en un accidente automovilístico en una presa


Mis estudios de comercio los realice en la Esc. Comercial que estaba ubicada donde actualmente vive el Prof. Jesús Juárez Grimaldo fue la 2ª. Generación y mi maestra fue María Cruz Hernández de Verastegui esposa de Don Álvaro Verastegui

domingo, 11 de junio de 2017

Toma de Rioverde en excepcionales circunstancias.




El “Primer Cronista de la Ciudad” Don Eugenio Verastegui, expuso sobre el devenir histórico de los rioverdenses. Los documentos que vio y de donde se basó al parecer ya no existen, muchos estaban en su poder, por mala suerte su archivo, post mortem, se dañó gravemente. Quizás la misma suerte corrió el documento inédito original, documento único porque en aquel tiempo, en el lugar, las reproducciones por fotocopiadora aún no estaban comercializadas.

Toma de Rioverde en excepcionales circunstancias.

C orría el mes de junio de 1853, una mañana de cierto día apareció, procedente de San Luis por el camino del “Hiladero” una partida de desarrapados soldados.

Jefe de ellos era el coronel Armenta quien se había visto obligado a abandonar la capital del Estado por contar con una reducida fuerza, huyendo con rumbo a Rioverde.

Armenta era liberal de hueso colorado y también un individuo decidido y con suerte… algunas veces.

No faltó alguien que diera parte de la presencia de Armenta en el Plan de Atotonilco, al coronel Juan B. Flores, dueño del rancho del Ojo de Agua de San Juan, quien ni tardo ni perezoso, reunió sus soldados y cayó sobre Armenta, matándoles algunos de sus hombre y poniéndolos en completa dispersión. En la imposibilidad de perseguirlos, Flores optó por dejarlos en paz.

Y sucedió algo increíble: Armenta, con solo once soldados armados de fusiles y trece con lanzas y machetes, siguió rumbo a Rioverde faldeando la sierra, y poniendo en ejecución el sistema de leva, arreó cuanto individuo encontró en las labores y con esa “fuerza”, armada únicamente de machetes, se adueñó de la hacienda del Jabalí.

Se supo en Rioverde que el mencionado Armenta se encontraba en dicho lugar con mucha tropa y como no había guarnición todos los vecinos del pueblo, que se encontraban armados tomaron las providencias necesarias para resistir el ataque inminente.

Tomaron como de costumbre, el único reducto en que podrían resistir, es decir, la iglesia y allí esperaron el desarrollo de los acontecimientos.

Era ya la tarde cuando el vigía que estaba en la linternilla de la torre bajó azarado, y dijo que del rumbo del Jabalí se veía una larga polvareda, lo que indicaba que el enemigo era muy numeroso. Como no había más alternativa, los defensores del pueblo, que poseían un magnifico armamento optaron por esperar al enemigo.

Como a las diez de una noche oscura como boca de lobo, llegó Armenta con su gente, ocupó la plaza principal que en aquella época era solamente un revolcadero de burros, las calles transversales y demás puntos que le parecieron apropiados y diseminados en ellos, los pocos soldados armados de fusiles, que tenían la consigna de disparar un tiro de vez en cuando para que los sitiados se dieran cuenta que tenían todos sus frentes cubiertos.

Y aquí llegó lo que podría aparecer un cuento. Platón Verástegui que venía de la hacienda de Santa Teresa e ignoraba lo que sucedía, cayó en la boca del lobo, de lo que se dio cuenta cuando fue rodeado por un grupo de individuos que lo hicieron desmontar y en seguida lo llevaron a presencia del Jefe, ante el cual tuvo que identificarse.

Sabiendo Armenta que entre los defensores de la iglesia se encontraban varios parientes de Platón, dijo a éste: ¿Cuántos hombres cree usted amigo, que tengo?

Platón, que en la oscuridad le pareció mucha gente contestó que serían unos tres mil. No –contestó Armenta- nada más dos mil, pero muy bien armados y tengo esos cuatro cañones a que se ven allí. Va usted como parlamentario para que diga a los que están en la iglesia que les doy una hora para que rindan las armas. En caso de no ser así, al amanecer romperé el fuego.

Platón se acercó a la iglesia, se dio a conocer y una vez reunido a los defensores les comunicó el ultimátum de Armenta.

Comprendiendo los vecinos que nada podría contra tanta gente, que además contaban con cañones, aceptaron la rendición, ya que se les ofrecía respetar sus vidas. Por lo tanto, salieron al atrio, pusieron sus armas en pabellón y se retiraron al curato.

Volvió el comisionado a dar cuenta de lo que se había acordado y enseguida la gente de Armenta se arrojó sobre las armas y cananas apoderándose de llas.

Hasta el amanecer permanecieron en el curato los fallidos defensores y ¿cuál sería su pasmo al darse cuenta que los tales cañones no eran sino unos inofensivos troncos de palma montados sobre ruedas de carreta? Más la cosa no tenía remedio y por lo menos habían salvado el pellejo.

Armenta permaneció tres días en Rioverde, préstamo forzoso, vituallas y caballada, amén de sesenta fusiles nuevecitos, algunos sin estrenar, fue la ganancia del audaz jefe en una acción en que si se hicieron algunos disparos fueron al aire.

Una vez que Armenta abandonó el pueblo los damnificados pretendieron que Platón les cubriese el valor de sus armas, ya que por haberlos engañado se habían entregado, sin combatir, a una partida de gañanes desarmados. Platón alegó, con razón, que en la oscuridad de la noche el no pudo darse cuenta que no había tales cañones y que la gente le había parecido mucha, con lo que quedó exonerado de culpa.}

Armenta tomó la población con “once” soldados y doscientos pelados armados solamente con machetes. La polvareda fue provocada, como se usaba entonces, por individuos distanciados unos de otros arrastraban ramas a cabeza de silla. Tal fue el desenlace de este verídico sainete conservado por la tradición de familia.


Esta obra fue transcrita por José J. Alvarado con permiso de don Eugenio Verástegui, de ahí la tomamos nosotros para compartírsela a ustedes.

domingo, 4 de junio de 2017

Dra. Ma. Carmen Gama Quilantan

Un recuerdo a una Doctora muy querida por todos nosotros.

Dra. Ma. Carmen Gama Quilantan

Su padre fue el doctor Daniel Gama Silva quien se constituyó en jefe de hogar al contraer matrimonio con Rebeca Quilantan Antiga, de 17 años, hija de Francisco Quilantan y Rebeca Antiga, originarios de Rioverde, S.L.P. el matrimonio civil tuvo lugar el 24 de enero y la ceremonia religiosa el 2 de marzo de 1935.
Sobre este matrimonio y sobre Rioverde, la bondad derramo bendiciones a manos llenas, con el advenimiento de quien sería la Dra. Carmen Gama Quilantan, el 18 de agosto de 1936, quien haría tanto bien en favor de la educación y de la salud de los rioverdenses, y llenaría de felicidad la vida de sus padres; la siempre exquisita María del Carmen, la niña de la inefable sonrisa, la tan querida como respetada por todas las personas que la trataron.
Se graduó en la facultad de Medicina de la UASLP  en 1963. Realizo su servicio médico social en Santa Catarina, municipio de San Nicolás Tolentino, S.L.P.
Fue una mujer de calidad humana y gran talento. Junto con otros rioverdenses emprendió obras filantrópicas: encabezo el patronato que fundaría la escuela Preparatoria de la ciudad, la cual en sus primeros años dio oportunidad a miles de jóvenes, ahora ciudadanos, la oportunidad de cultivarse en su propia ciudad sin tener que viajar a otros lugares.
Fue creadora de obras de interés comunitario, que le valieron la admiración, respeto y cariño de la comunidad. Siempre permaneció activa laborando ya en su consultorio o impartiendo clases o en los patronatos donde supo encauzar sus mejores logros para beneficio de la sociedad. Falleció el 15 de septiembre de 1991.

Tomado del libro en tramite “Las Calles de Rioverde y ciudad Fernández”

Foto del Archivo Municipal de Rioverde

domingo, 28 de mayo de 2017

Semblanza de Jose Jesús Alvarado Orozco

Hoy les presento la Semblanza de uno de nuestros mas grandes Historiadores, de un enamorado de la Historia de nuestra región, que cuenta en su haber con varios libros sobre ella y que uno de sus objetivos es el que la Historia se difunda, que no se quede en un escritorio, además de ser un gran amigo y que para mí es un orgullo tenerlo en este blog.



José de Jesús Alvarado Orozco

Nací en Rioverde, el 5 de marzo de 1947. Por cierto fue un miércoles en casa de mis padres. Estaba la administración municipal a cargo de Galdino Martínez Rodríguez; Gonzalo N. Santos era el gobernador del Estado; el Lic. Miguel Alemán Valdés, presidente de la República; su Santidad Pío XII era el Papa en turno y la figura más representativa del pueblo era mi abuelo, quien me escogió padrinos: su amigo Eleázaro Martínez Sosa y su esposa Lupita López, personas de trato fino y sobrada honorabilidad; don Eleázaro, era el gerente de la Planta Eléctrica San Isidro y familiar de los Martínez Ceballos, dueños de la hacienda de San Isidro, y mi abuelo, el mayor accionista y miembro del consejo de administración de la hidroeléctrica. Y como padrino de confirmación me seleccionó a Julián Gómez Palacio, su socio de la empresa Plaza de toros “La Lidia”. Este era un español no nacionalizado quien fue el principal accionista de la tienda mejor surtida de su época “La Gran Barata”. Don Julián era el agente representante del banco Nacional de México, además quien tenía la única casa con recubrimientos de yesería y mármol. Poseía residencia en San Luis Potosí, cinco mucamas perfectamente uniformadas atendían a su familia. Además se dedicó a la citricultura, sus naranjales estaban rumbo a la “Malanca”. En señorón que se asomaba a la calle con su bata para andar en casa y alpargatas, acostumbraba su vino tinto a la mesa de mármol, de los pocos que contaban con chofer y carro a la puerta.

En el mismo día que nací falleció Benjamín Blumenfeld 1884-1947, el mejor ajedrecista de Moscú; así como el compositor italiano Alfredo Casella 1883-1947, pianista, musicólogo y director de orquesta. Era la posguerra, no fue extraño que en ese día el Almirante Richard E. Byrd declarara ante los medios que los ovnis eran armas secretas de los nazis, y que en caso de una nueva guerra, la parte continental de los Estados Unidos sería atacada por objetos voladores que podrían desplazarse de polo a polo a velocidades increíbles. Como fechas memorables en el tercer día de ese marzo, por primera vez en la historia, un presidente de EEUU visitó la ciudad de México: el presidente Harry S. Truman, y el día 12, comenzó la primera fase de la “Guerra Fría” entre EE.UU y la Unión Soviética, con el discurso del presidente Truman ante el Congreso Norteamericano.

A los pocos días de nacido, me enfermé de una gripa tan intensa que parecía pulmonía. –y mi madre refirió:

-¿Por qué no lo llevamos a curar a San Luis? –Con el recuerdo de mi hermano muerto de nueve meses, el que me precedía.

Mi padre, con su pesimismo atávico de perdedor consuetudinario en el goce de los naipes, contestó:

-¿Para qué? Esta criatura no llegaría viva.

Entonces, llamaron a un médico local que me recetó penicilina recién comercializada en el pueblo. Llegaba Pepita Castillo quien refería:

-Me da bastante lástima picar a este niño.

Sin embargo, gracias a la sustancia milagrosa descubierta por Alexander Fleming, conservé la vida.

No. No creo que esta sea la forma de escribir una semblanza ni breve ni original. Si bien tuve un abuelo excelente, sin embargo, éste murió cuando yo cumplía tres años y sólo alcanzó a seleccionarme buenos padrinos, no obstante nunca les pedí nada.

Después fue llegando poco a poco el efecto de la decadencia moral; de esa que no se nota porque es doble, y con ésta, la económica que sería largo contar.

Estudié en la escuela de párvulos del colegio Zaragoza cuando estaba en el sitio, del hoy Funerales Lara, frente a la plaza arbolada San Antonio. Entré a primer grado de primaria cuando se inauguró el edificio del Colegio Mollinedo. 1953/59.

Cuando terminé la primaria nadie se preocupó en inscribirme en el nivel medio escolar; avanzado éste, ingresé a la academia Guadalupe Victoria sólo para estudiar mecanografía, después me integré a la carrera comercial; sin embargo al segundo año me salí porque desde niño no me gustaba la forma de enseñar, ni el trato que las religiosas daban a los alumnos. Por mi parte, sí sentía interés por el conocimiento, cualquier lectura me apasionaba, pero nunca me gustaron las formas educativas que utilizaban bajo amenazas de castigos de éste y del otro mundo. En mi niñez, las religiosas vestidas de negro con expresiones de amargura, blandiendo una regla de madera con gesticulaciones, amenazando con perversión sádica, de supersticiones de Satanás, su corte perversa y sus siete infiernos; hablaban de apariciones diabólicas que en forma de aire terroso se llevaba en vida a los humanos al Infierno por haber tenido un mal pensamiento. Su tópico del Averno lo llevaban dentro, que reflejaban en la descomposición de su rostro, y su amargura para espantarme.

Y la víspera de los viernes primeros de cada mes, vigilado en fila hasta llegar ante el sacerdote Cutberto quien con su carácter de rabietas estridentes, era experto en bajar a Satanás para restregármelo viniera el caso o no desde la superioridad de su confesionario.

Desde entonces desarrollé una rebeldía en contra de esas maneras, de las incongruencias, de los prejuicios sociales, religiosos y de costumbres de esa época; es decir, las amenazas del Infierno, la discriminación que se hacía por la indumentaria, el color de piel, la posición social o capacidad económica de las personas; prejuicios muy arraigadas en aquel entonces en el grupo en que me desarrollaba, que quizás venían desde tiempos tan remotos, como de la Colonia.

A mi padre, le era indiferente mi persona, era una silla más, ni siquiera volteaba a mirarme. Mi madre desde mis primeros recuerdos me gritaba negro negrucho, flaco flacucho, insignificante. Rene, renegrido, chamuco del demonio, huy se va abrir la tierra y te va a tragar, me exasperas –así me gritaba. Como defensa opté por el mutismo y el retraimiento. Desarrollé tartamudez. Por eso me juntaba con los que me aceptaban.

Ya desde niño distinguía las incongruencias, las injusticias y el desamor, pero no podía hacer nada, eran temas que estaban prohibido mencionar, los demás sólo veían y callaban y nadie intervenía. El pecado mayor no era el homicidio; en Callejones era de lo más común, pero nada como un tema relacionado con el sexo, eso era lo más grave. Si alguien en una reunión pronunciaba una palabra que asociaran con ese fondo, aunque significara otra cosa. Las mujeres se levantaban con aire de indignación, lo mismo que en el cine, pues para asistir había que preguntar en el Curato en que clasificación estaban las películas y a qué edad correspondían.

Todo esto me marcó para el resto de la vida y desarrollé un espíritu de rebeldía latente en contra del pensamiento mágico en cualquiera de sus formas ya fuera de espantos, curas milagrosas, ciencias ocultas, mitologías incluyendo la Romana, y después con estudio me dediqué a desbaratar paradigmas que consideraba que no tenían razón, sin importar las expresiones de mi madre: pero te va a tragar la tierra, te va caer un rayo y te va a partir, eran sus mejores deseos. Qué podía esperar de los demás. Cierto nunca me faltó alimento material pero sí el del alma; no inculpo a nadie porque tampoco me lo supe ganar.

Al dejar la Academia siguió un periodo de seis años de sentirme en libertad y me reafirmé en mi persona. Fueron mis mejores vivencias en el Rioverde rural, me bañé en sus aguas cuando eran limpias. Me gustaba escuchar las pláticas de los hombres del campo, tenían una concepción natural de la vida. Me recrié en el Rioverde de sus naranjales, en sus cultivos agrícolas, en sus zonas áridas y en la región montañosa, trepando árboles para ver los nidos, su historia a través de conversaciones de un hombre añoso y sabio; los cuales formábamos la pareja del adolecente y el viejo. Me extasiaba con su historia que llevaba 20 años escribiendo, la de Rioverde, además me enseñó a encuadernar y a rebelar fotografías por contacto. En el campo aprendí a ser, a trajinar en bicicleta, a nadar, a disparar con resortera, a conocer de cultivos, de injertos y de la vida animal.

Tuve dos amigos con los que me juntaba para compartir la marginación, las aventuras y desventuras que compensábamos recorriendo caminos, algunos hasta donde se desvanecían, también a monte traviesa hasta las rancherías, así como todo el lecho de río desde la Taza hasta la Acequia Salada. Compartía los paseos a La Planta, a El Presidio, El Bosque de San Marcos, La Media Luna, pero también las soledades en los años Nuevos y las Navidades caminado sin rumbo fijo por las calles desiertas, así como nuestras vidas sin destino cierto: eran Cleto y Melitón.

Un día llegó Mely con libros. Me comentó que se había inscrito en la Academia de Flavia Flores. Era 1966 y decidí acompañarlo. Al año Pedro el de la Banda me dijo que eso sólo tenía futuro para mujeres, que me inscribiera en la Secundaria, por eso ingresé a la Club de Leones para trabajadores, 1967/69.

Estuve en la Prepa única, de 1970/73, aunque era un bachillerato de dos años, lo hice en tres porque estudié y a la vez trabajé en la tesorería Municipal desde 1969 y reprobaba con el profesor de Inglés, además sentía su maltrato, sus gritos y humillaciones; dada mi rebeldía hasta lideré una huelga en su contra. Era el espíritu oprimido que lanzaba un grito de rebeldía contra la opresión.

Para entonces mi padre había entrado en total decadencia económica; no obstante, renuncié sin más a mi base en Tesorería y me fui a la aventura a la capital potosina con el anhelo de seguir estudiando y trabajar. Me inscribí en un grupo Piloto del recién edificio de la escuela de Derecho, el cual perdí dada mi inestabilidad en que vivía, y a la huelga que encabezaba José Luis Sandoval, al que apoyaba.

El 26 septiembre de 1973 inicié como secretario meritorio en la Junta de Conciliación y Arbitraje que se encontraba en Palacio de Gobierno, pero a los dos meses renuncié porque no me dieron la plaza y sufría para sostenerme.

Fue hasta julio de 1974 que encontré trabajo y pude mantenerme y a la vez estudiar en la facultad. Recuerdo aquella mañana cuando conseguí diez pesos para ajustar el pasaje de los hacinados trasportes Vencedor para insistir en busca de empleo en la ciudad de San Luis. Iba enfermo de amigdalitis sentía la piel chinita y los escalofríos recorriendo mi cuerpo. Pasé a la casa donde se hospedaba mi amigo José, de ahí me fui a buscar a mi tío, el doctor. Lo encontré y me dio la receta, fui con el Secretario del Ayuntamiento, a quien conocía en las Juventudes Revolucionarias, para solicitar me autorizara medicamentos.

-A ti te quería encontrar. –Me dijo -Tengo trabajo para ti. –agregó.

Ahí estaba el comandante Pedro Gómez, quien me llevó a la agencia de Ministerio Federal, como office boy policía desde el 24 de mayo de 1974. Viví muchas experiencias y andanzas con los elementos de la Judicial Federal, en veces ayudaba en comisiones y en las órdenes de aprehensión, en el combate contra el contrabando y del exiguo narcotráfico de aquel tiempo. Estaba en mi medio porque me recordaban mis seis años cuando anduve libre de todo y estaba familiarizado con las armas y los riesgos.

Llegó una nueva administración municipal y el 3 de julio de 1980 me dieron de baja de la corporación; sin embargo, el titular de la Agencia me estuvo refaccionando para mantenerme pues le respondía bien a todo lo que me ordenaba. Quienes instruían las averiguaciones eran Guille y Carmelita, me tomaron afecto. Carmelita falleció el 12 junio de 1981 y me quedé en su lugar como Oficial adscrito a la Procuraduría General de la República, PGR, que se encontraba en el ahora museo de la Máscara. Por las dificultades que se me presentaron salí de la facultad con la generación de 1980 y me titulé en 1982.

Hubo quien me recomendara ante el Procurador del Estado y el 14 de abril de 1983, se me invistió como agente del fuero común en Rioverde. De ahí me movieron a diferentes plaza: Cárdenas, Tamazunchale, en la Mesa uno de la Capital, en la Agencia especial para investigar la quema del Palacio en los conflictos de Salvador Nava, además en Venado, Salinas de Hidalgo, en Clínicas y Hospitales, en Soledad de Graciano Sánchez, Tamuín, Ébano.

Estuve dos veces en peligro de muerte. Una en Tamazunchale, era una emboscada de los invasores de tierras que me tirotearon cuando iba al campo a practicar diligencias, y otra en Ébano cuando me fueron a buscar al restaurante a la hora que desayunaba; sin embargo, llevaba un ligero retardo, sólo encontré macheteadas las mesas y los empleados asustados.

Eran los tiempos cuando las instituciones eran pequeñas y todos nos conocíamos. Las oficinas estaban con muebles viejos, había que conseguir desde sillas hasta máquinas de escribir para armar el local y la hacía de todo. Se dependía de las presidencias municipales hasta para el uso del teléfono y secretarias. Dos rurales se allegaban lo necesario para poder cumplir sus funciones, desde gasolina hasta llantas para la camioneta vieja; no contaban ni con laboratorio ni radios pero tenían mística y alta conciencia de servicio. Me esperaban para informarme:

-Jefe – me decían- ya tenemos al presunto, y confeso. Aquí tiene los instrumentos y el producto del delito, además los testigos para que los declare-.

Armaba el expediente con una resolución de media cuartilla y funcionaba el proceso con sentencia condenatoria. Había verdadera contención de la criminalidad.

Por segunda vez estuve en Rioverde, después en Ciudad del Maíz, Salinas, en la capital del estado en diferentes mesas, también fui sub-procurador Jurídico, Sub procurador regional de la Zona Media, director de Averiguaciones, y secretario técnico. Cuando me cambiaron de Rioverde fue porque me acusaron que me distraía con apuntes de microhistoria, siempre lo había hecho. En otras veces me movieron por necesidades del sistema, pero nunca porque vendiera la justicia.

En la Procuraduría tuve acceso a diversos cursos y diplomados, y por mi cuenta la especialidad en Derecho Penal, pero nada tan impactante como las comisiones y las experiencias con las personas y sus asuntos que serían largo referir. Los estudios me sirvieron para el desempeño de mis funciones y las encomiendas como experiencias de vida, además para hacerme más humano al entender el dolor de la otredad.

Mis estudios privados en computación los realicé en Salinas de Hidalgo para escribir las historias que oí de labios de los hombres del campo, las pláticas de los peones viejos; y de mi amigo de mi juventud el historiador de aquellos años de libertad y rebeldía. Mis habilidades en el programa Word las apliqué en mi trabajo y llevé el segundo equipo de cómputo a la institución.

En aquel tiempo se escribía con una retórica en farragosa y trasnochada como sinónimo de erudición que se antojaba esotérica, con exceso de gerundios y mayusculitis; la forma moderna se la veía extraña.

Quizás por ser muy entregado en mi trabajo, porque además me identificaba con las víctimas de los delitos, aunado a mis ausencias hasta de tres semanas, mi pareja decidió realizar una nueva vida. Me hice cargo de mis tres hijos, de los cuales sólo me quedan dos. Mi hija, la mayor, dejó este mundo a consecuencia de un cáncer fulminante a la edad de 27 años, el 4 de mayo de 2006. Estábamos muy identificados, hasta me presentía.

–Vine a verte porque sentí que estabas enfermo, papá –Me dijo. –Si te pasara algo, dejaría todo y me vendría a cuidarte.

En realidad, a la misma hora y día que señaló, yo había sufrido un desmayo que no llegó a mayores.

Llegó el tiempo que consideré oportuno retirarme y vivir otra faceta de mi existencia y no dejar mi vida solamente en la oficina. Que si bien me gustaba el desempeño de mi labor y lo realizaba con entrega, el exceso de estrés por las nuevas exigencias y la descomposición social de los últimos tiempos, aunado a la impunidad cada vez mayor con la aprobación de nuevas leyes, sentí que mí función perdía su esmalte. Comprendí que no valía la pena consumirme ahí, que lo mejor de mi vida aún estaba por venir, y me retiré el 1º de septiembre de 2011. Disfruto mucho en apoyar las actividades sobre microhistoria que se verifican en Rioverde, para lo cual comparto el producto de mis recopilaciones.

A grandes pasos es un esbozo de mi existencia; creo que mi mayor éxito ha sido deshacerme de viejos paradigmas, de prejuicios de época, del pensamiento mágico. El desaprender ideas de antes y adquirir nuevas formas de pensar, más sanas; también de aprender a quererme, perdonarme y perdonar mis equivocaciones. Tuve que leer y pensar mucho para alcanzar esto que significa mi mayor logro.

29 mayo 2017.

domingo, 21 de mayo de 2017

Alfonso “Ales” Escamilla, algunas de sus anécdotas:

Al practicar atletismo y competir en los diferentes eventos yo por mis condiciones no corría nada mas trotaba y de esa manera aseguraba el último lugar pues los demás me dejaban normalmente que llegara solo a la meta, pero llegaba, a tal grado que como siempre la cruz roja iba acompañando al último lugar era normal que me dijeran que me daban un raid con tal de ya terminar con ese pendiente pero no les permitía pues yo lo que quería era terminar; recuerdo que en una ocasión en una carrera que se hizo en Ciudad Fernández la cual era de 5 Kms. Y era en el mes de diciembre; en esa ocasión al ir corriendo por la calle Juárez me encontré con don Lucas Juárez y al reconocerme me dijo: que va haciendo don Ales y yo le conteste: voy en una carrera de aquí que va de la plaza a la carretera de ida y vuelta, a lo que él me contesto: lo veo muy cansado súbase le doy un raid hasta la carretera súbase al fin de que nadie nos ve y así le ayudo un poco, al oír esto le conteste: gracias Don Lucas pero no, si usted me ayuda yo voy a perder la confianza en mí y no es lo que quiero, déjeme terminar y le agradezco mucho; así lo hice, la termine aunque claro llegue en último lugar.
En otra ocasión en una carrera del Médico le pregunte a Juan Pablo Barragán que si yo podría correr esa carrera que si él consideraba que yo podía llegar, a lo que él me dijo: la única manera es que te cales; levántate temprano y haz la carrera como si estuvieras en la competencia y de esa manera te vas a dar cuenta si puedes o no; como la carrera era un domingo yo el sábado hice lo que me recomendó Juan Pablo; vi que si podía así que al siguiente día me presente a la carrera y la corrí, le comente a Juan Pablo lo que había hecho y me dijo: pero si estarás loco? Así no es, tienes que hacerlo y estar descansado para la competencia; pero bueno fue una anécdota, un recuerdo de los muchos que me han sucedido y que recuerdo con cariño sobre todo a las personas que compartieron conmigo esas bonitas experiencias.

Y como siempre “No me lo platicaron, yo lo vi”

lunes, 15 de mayo de 2017

Biografía de la Maestra María Guadalupe Reyther Hernández

En esta región tenemos muy buenos Maestros, personas que han entregado su vida en bien de la educación y que desde los inicios fueron los pilares que levantaron y formaron a cada uno de nosotros, en esta ocasión les presento la Biografía de María Guadalupe Reyther Hernández una Maestra con más de 30 años de haber iniciado su labor docente y que para ella su pasión ha sido la Orientación Educativa y Biopsicosocial de los alumnos.

Biografía de María Guadalupe Reyther Hernández

Nací el 9 de abril de 1963, soy hija menor de diez hermanos, mis padres ya fallecieron; sus nombres eran: Salvador Reyther Rios y Juanita Hernández Balleza.

Escolaridad:
Primaria: Esc. Primaria “Pedro Antonio de los Santos” Rioverde, S. L. P.
Secundaria: Esc. Sec. Fed. “Benito Juárez” Rioverde, S. L. P.
Bachillerato: Esc. Preparatoria de Rioverde Rioverde, S. L. P.
Profesional: Lic. En Ciencias Sociales en la Esc. Normal del sur de Tamaulipas (Titulada)
Trabajadora Social: Esc. De Trabajo Social C.B.T.I.S. No. 131 en San Luis Potosí (Titulada)
Primeros Auxilios: Cruz Roja Mexicana Delegación Rioverde, S. L. P.
Diversos cursos, Conferencias, Talleres y Diplomados relacionados con la Educación, Computación Neurolingüística, Educación de Adolecente y Superación Personal.

Lugares donde he laborado:
Centro Medico de San Luis Potosí (en el área de jefatura de enfermería)
C.B.T.I.S. No. 131 (impartiendo clases de trabajo social) en San Luis Potosí.
Preparatoria de Rioverde (impartiendo clases de Psicología y Orientación vocacional y estuve a cargo del Departamento Psicopedagógico)
CREA (como Presidenta del Consejo Potosino de Recursos para la Atención de la Juventud)
Esc. Sec. Fed. De Vanegas, S. L. P. en 1986 (como Orientadora Educativa)
Esc. Sec. Técnica No. 38 de Ciudad Fernández (1986-1917) (como Orientadora educativa y Profesora de las materias de Formación Cívica y ética, Historia y Geografía)
He participado en cursos, talleres, conferencias y diplomados por lo que cuento con certificados, constancias, y reconocimientos, notas laudatorias y diplomas.
Estos reconocimientos me dejan una gran satisfacción, porque el obtenerlos me estímulo a seguir adelante, como cuando se realizaron algunos maratones didácticos con equipos de alumnos exponiendo temas muy interesantes como: Adicciones, Infecciones de Transmisión Sexual, Métodos Anticonceptivos, Trastornos Alimenticios, Embarazo, etc.
En coordinación con el IMSS y en la competencia de estos maratones se les gano a las Secundarias Generales y Técnicas y Telesecundarias de toda la Zona, esto sirvió como un aliciente para que los alumnos se prepararan, se desenvolviera y destacaran sintiendo el gusto por haber logrado el éxito.
También siento una gran satisfacción cuando los alumnos a los que les di clase de Formación Cívica y Ética en repetidas ocasiones lograron obtener muy buenos resultados a nivel zona en la evaluación Nacional “Enlace”. (Estos resultados los conservo de recuerdo).

Como ya mencione anteriormente estudie mi primaria en la Esc. Pedro Antonio de los Santos de la cual tengo muy bonitos recuerdo, añoro el cariño con el que nos enseñaba la Maestra Paulita del Castillo de primer año, era muy paciente y buena, de ella aprendí la tolerancia y paciencia. También recuerdo a la Maestra Juanita de segundo año, a la Maestra Consuelo de Quinto, la Maestra Lupita de Cuarto y la Maestra Trinidad de Sexto; a la directora la Profesora Lolita, muy estricta pero a su manera imponía la disciplina. En una ocasión después de muchos años vi a la Maestra Lolita en un asilo en San Luis potosí y la visite con algunas amigas varias veces.

En la Secundaria tuve muy buenas Maestras, recuerdo a la Maestra Judith Hernández Mancilla, a las Profesoras Liduviginia Chariez Olvera y Esther Puente Burgos entre otras.

De la Preparatoria recuerdo al Doctor Armodio una persona con un acervo cultural muy amplio y a la Doctora Carmelita Gama.

Dentro del ámbito de mi servicio y prácticas profesionales y laborales he obtenido muchos aprendizajes de las experiencias vividas en diferentes instituciones como escuelas, S.S.A., Educación Inicial, centro de Integración Juvenil, entre otros.
Yo desde chica he trabajado y estudiado y también desde pequeña me han gustado los deportes como el basquetbol, tenis, andar en bicicleta y nadar. Me gusta leer y la música de todo tipo: rancheras, clásica, etc., me gustan las manualidades y la cocina.
Como presidenta del comité del CREA trabaje en equipo por el bien de la Juventud Rioverdense en muchas actividades deportivas, culturales y de salud de las que guardo algunos recortes de las notas periodísticas.

Uno de mis logros también ha sido el haber obtenido el premio Municipal de Ciudad Fernández en el nivel de Educación Secundaria el año pasado.
Siento que la vida me ha dado la oportunidad de hacer lo que me gusta. Yo desde chica jugaba a la escuelita con mis amiguitas.

Una de mis grandes satisfacciones ha sido el ser Profesora y poder concientizar, encausar, orientar y ayudar a solucionar o atenuar la situación problemática por la que pasan los alumnos y que han tenido la necesidad de apoyo.

A lo largo de mi trayectoria como docente se han visto infinidad de casos de alumnos con diferentes tipos de problemas como:
·         Hijos de madres solteras.
·         Alumnos que sufren violencia, acoso o violación.
·         Alumnos con depresión.
·         Alumnos con problemas de trastornos digestivos: bulimia, anorexia u obesidad
·         Con problemas adictivos.
·         Carentes de principio, hábitos y valores, etc.

Lo más importante es detectarlos, escucharlos y canalizarlos para que sean atendidos oportunamente con personas especializadas.
Como Maestros debemos inculcar valores y promoverlos. Hay alumnos excelentes y muy exitosos que aún están y otros que ya han egresado.


Próximamente me gustaría retirarme de mi labor docente para poder disfrutar de mi jubilación y emprender nuevos proyectos.

Dia del Maestro

Día del Maestro.

Este 15 de mayo se celebra el día del Maestro, aquí en Rioverde hemos tenido y seguimos teniendo maestros de mucha calidad que nos han dejado un gran legado. Se han ganado nuestro respeto y admiración por la dedicación, constancia, paciencia y compromiso que han mostrado en su trabajo y que se refleja en el resultado de entregar a la sociedad a personas preparadas y listas para enfrentar los problemas cotidianos de la vida.
Va un reconocimiento y un agradecimiento a todos ellos y ellas además de pedirles que nunca pierdan el espíritu de lucha para formar a personas que sirvan y sean un ejemplo hacia la sociedad.

Maestros: muchas gracias por su gran labor, por tus enseñanzas y su gran labor, que Dios los Bendiga.
Maestra Esther Mendez Lopez
Maestra Dolores Herrera Vda. de Richard



Maestra Concepción Ledezma
Maestra Francisca A. de Acosta
Maestra Josefina flores Diaz
Mi Maestra Josefina
Maestra Ma. del Carmen Velarde
Maestra Ma. Concepción Flores
Maestra Martha Gallegos Briones
Maestra Ofelia don Juan Ledezma
Prof. Adan Octavio Contreras A.
Prof. Agustin Martinez R.
Prof. Fortino Uresti
Y muchos mas....